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¿Has oído hablar en algún momento de la rosácea? Se trata de una dermatosis crónica de origen vascular que afecta la piel de la cara. Esta es una afección exclusiva de personas blancas, se da con mayor frecuencia en las mujeres durante la menopausia y cuando se manifiesta en los hombres es mucho más pronunciada.
Los factores causantes de la rosácea son básicamente desconocidos pero se ha podido determinar que su aparición depende de ciertos factores. Entre ellos los factores vasculares, y es cuando los vasos se dilatan fácilmente por falta de elasticidad en sus paredes o por falta de tonicidad por parte del sistema nervioso. Se señalan factores de tipo inmunológico como reacción de defensa ante un ácaro habitual de la piel denominado DemodexFollicorum, que bloquea los folículos pilosebáceos permitiendo la formación de microorganismos.
Los síntomas de la rosácea son enrojecimiento facial parcial o total, incremento de la presencia de vasos aracniformes en el rostro, nariz bulbosa, comezón facial, erupciones cutáneas similares al acné y ojos llorosos e irritados.
La rosácea presenta varias etapas de evolución. Durante la fase inicial se da el eritema ligero, siguiendo el eritema persistente que provoca edema, pústulas y pápulos. En la tercera etapa aparecen los nódulos inflamatorios. Finalmente las complicaciones oculares que incluyen ardor, visión borrosa y fotosensibilidad.
El tratamiento de esta enfermedad se trata con medicamentos tópicos con ingredientes vasoconstrictores y vasoprotectores tales como el mililoto, ginkobiloba, dexpantenol, ácido glicirrético y el alfabisabolol.El médico puede iniciar tratamientos con metronidazol, retinoides o antibióticos orales o de uso tópico. En determinados casos puede ser necesario utilizar tratamientos con láser, crioterapia, electrocoagulación o cirugía.
Existen ciertas medidas que pueden ayudarnos a minimizar el problema. Es recomendable evitar los cambios bruscos de temperatura y viento, así como evitar el calor en exceso. Utilizar fotoprotección (bloqueador solar) todo el año. Evitar los ejercicios intensos.
La rosácea no tiene cura, y es importante observar los factores desencadenantes para poder controlar y reducir el empeoramiento y reagudización. Es recomendable llevar un diario de los síntomas para poder detectar las causas desencadenantes y observar los patrones que suelen empeorar este trastorno.
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