Zapatos de salon Si durante años estaban arrinconados o preclasificados como clásicos y aburridos, actualmente los
zapatos de salón viven una segunda juventud gracias a las arriesgadas y divertidas innovaciones que se incluyen en sus diseños y tejidos
Los zapatos de salón viven una segunda juventud en estas últimas temporadas gracias a la constante innovación que los mejores diseñadores y las marcas de calzado más influyentes han volcado en ellos.
Durante décadas los zapatos de salón fueron ese calzado ultra femenino, redondeado y con tacón (por encima de los cuatro centímetros) que solían llevar las niñas bien y la señoras decentes. Completamente cerrados dejaban el empeine al descubierto, siendo más o menos abiertos dependiendo de la temporada. Casi siempre lisos y con unas medidas estándar, vivieron una cierta revolución en los años 60, cuando Doris Day los lucía en todo tipo de colores siempre coordinados al de talle con el modelito que luciera en cada ocasión. Lo podéis comprobar en películas tan deliciosas como "Apártate, cariño" o "Pijama para dos". Pero si queremos hablar de zapatos de salón históricos no podemos olvidarnos del zapatito de cristal de Cenicienta, ¿no crees? Pocas veces un zapato (¡y era de salón!) ha sido tan importante en la vida de alguien.
Pero dejémonos de bromas y veamos algunas de las novedades que en zapatos de salón nos encontraremos en esta temporada. En la fantástica tienda Derivée me encontré con estos de la foto de rafia negra diseñados por CharlotteOlympia Dellal, de origen británico-brasileño. Diseñados en Londres y producidos artesanalmente en Italia, los zapatos de Charlotte son extravagantes y glamourosos, pero con un cuidado en los detalles en los que se adivina sucalidad y lujo. Un secreto: en la suela de cada zapato hay marcada una telaraña, ¡es el logo de la firma!
Derivée. C/ Johann Sebastian Bach, 4. 08021 Barcelona.
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